El clásico local ubicado sobre calle Paso, frente a la EES N°1, forma parte de la memoria de varias generaciones de brandseños. Allí muchos fueron a comprar algo para la merienda al salir de la escuela, a elegir útiles para el inicio de clases, a buscar cotillón para un cumpleaños o un disfraz para una fiesta escolar.

Este 12 junio sería medio siglo de historia y en ese marco entrevistamos a Isabel Calleri, la mujer que abrió sus puertas en 1976 y todavía hoy sigue detrás del mostrador. La historia del negocio comenzó antes…
Isabel contó que después de terminar la escuela, trabajó durante cinco años en la librería de un tío. “Fue un aprendizaje más porque aprendí todo lo que me gustaba”, recordó. Cuando ese comercio cerró por cuestiones económicas decidió iniciar su propio camino.
EL NACIMIENTO DEL COMERCIO
El local funcionaba anteriormente como kiosco y pertenecía a sus padres. En sus comienzos, Luz y Color abrió como librería y juguetería. Con el paso de los años el rubro cambió y decidieron agregar otros. La juguetería comenzó a bajar y sumaron cotillón, repostería y más adelante alquiler y venta de disfraces. “Actualmente se alquila, y para fiestas familiares trajes para adultos”, explicó.
Aunque hoy el comercio es sostenido por toda la familia, Isabel aclaró que el proyecto empezó sola: “Siempre empecé yo solita porque mi esposo trabajaba en Jeppener, en la fábrica. Como vio que acá había más movimiento dejó de trabajar allá y me empezó a ayudar acá”. En aquel entonces su marido viajaba en tren para comprar mercadería y juntos hicieron crecer el negocio: “Entre los dos podíamos hacer mejor las cosas”.
A cinco décadas de la apertura, Isabel considera que una de las cosas que mantiene vivo al local es la relación con los vecinos. “Vienen chicos grandes, ya hombres; y me dicen ‘Isa, yo me emociono porque está todo igual’, y vienen con sus hijos”, relató.
Las historias y recuerdos aparecen todos los días. Muchos clientes regresan después de años y vuelven a entrar al comercio junto a sus familias. En el marco del aniversario, Isabel comenzó a regalar pequeñas plantas a quienes visitan el local: “Ahora con los 50 años yo les regalo una plantita con el loguito del aniversario y cada uno me cuenta algo de lo que vivió acá”.
La planta tiene además un significado especial. Según explicó, se trata de un arbusto que le regalaron cuando abrió el negocio y que todavía conserva en su casa. De allí salen los gajos que hoy entrega como recuerdo por el aniversario.


LA COMPARSA DE LUZ Y COLOR
La historia de Luz y Color también quedó ligada a los carnavales de Brandsen. Después de la inundación que afectó a vecinos de Bajo Belgrano en 1984, se organizó una comisión barrial que impulsó nuevamente los corsos familiares. A los comerciantes les pidieron colaborar con números artísticos y así nació la comparsa Luz y Color.
Primero participaron integrantes de las familias Calleri, Barth y Aberastegui, pero con el tiempo se sumaron más vecinos. “Se anotaba una nena y venía el padre, la madre, la abuela… así se nos pasaron 22 o 23 años”, recordó Isabel.
La comparsa se convirtió en una tradición familiar: “En aquellas épocas las nenas desfilaban vestiditas; los padres tocaban el bombo, el redoblante y las mamás se ponían el traje; después hacíamos un asado grande”, contó. Para ella, “fue un momento lindo que quedó grabado”.

COMO SUPERÓ LAS CRISIS
El comercio también atravesó momentos difíciles. Durante la crisis de 2001 debieron cerrar durante aproximadamente un mes por la suba constante de precios. “Capaz una lapicera hoy valía $100 y al otro día valía $300; era un despropósito terrible”, recordó. Luego pudieron reabrir cuando la situación comenzó a estabilizarse.
La pandemia fue otro golpe fuerte para el local: “En la pandemia nos pasó lo mismo, estuvo cerrado como un mes. Ahí nos fue bastante engorroso, perdimos mucho; también se fueron algunas chicas”.
Actualmente el negocio funciona con la misma estructura familiar. Hijas, sobrinos y empleados históricos forman parte del día a día. Algunas trabajadoras llevan más de dos décadas en el comercio y ahora también comenzaron a sumarse sus nietos: “Ahora empezó mi nieta, que es la que va a seguir; mi nieto también. Mientras yo tenga ánimos y las piernas me den vamos a estar”, expresó.



Con el paso de los años el local cambió poco. Isabel contó que muchas veces pensó en hacer reformas, aunque reconoce que el movimiento diario dificulta cualquier obra. “Yo compré cosas usadas cuando puse el negocio, eran de otro negocio que había cerrado. Está todo tal cual pero con muchas ganas de reformar”, dijo.
Sobre el presente, aseguró que el equipo mantiene la misma forma de trabajo de siempre aunque adaptándose a la tecnología. “Yo pongo la experiencia, hago los pedidos, miro que esté todo prolijito”, señaló.
Para finalizar la entrevista también dejó una reflexión sobre los comercios históricos de la ciudad. “En Brandsen hay muchos negocios que han tenido una trayectoria muy larga y nunca los valoraron. Tendrían que haber hecho una historia, un reconocimiento”, sostuvo.
Por Rocío García Beconi
InfoBrandsen | info@infobrandsen.com.ar | WhatsApp 2223.508499
Seguinos en Instagram | Seguinos en Facebook | Seguinos en Twitter
Sumate a nuestro canal de WhatsApp















































