La lechería enfrenta un 2026 con precios estancados y costos de producción que aumentan, situación que se suma a la incertidumbre climática. María Alejandra Espinosa, ingeniera agrónoma y productora de Jeppener contó cómo viven el día a día dentro del sector.

Esa realidad se vive en el tambo La Teresa, ubicado en el partido de Brandsen. Allí, la ingeniera agrónoma y productora María Alejandra Espinosa lleva adelante junto a su hermano un establecimiento familiar que, con el paso de los años, creció en escala y se diversificó con la elaboración de quesos y la cría de ganado.
La productora asegura que el negocio cambió y que hoy exige un control permanente de los costos. “Hoy el negocio del tambo es muy finito, hay que mirar los costos al día”, explicó al describir la situación actual del sector. Según señaló, la gestión económica se volvió una herramienta central para sostener la rentabilidad.
El tambo tiene una historia familiar de más de 60 años. Espinosa contó que cuando comenzó la facultad no imaginaba que iba a terminar trabajando allí, pero antes de recibirse su padre le propuso sumarse al emprendimiento familiar y continuar con la actividad. A partir de ese momento, empezó a viajar desde Lomas de Zamora hasta Brandsen y a involucrarse de lleno en la empresa.
Con el tiempo, el establecimiento se fue profesionalizando. Incorporaron asesoramiento técnico, planificación productiva y cambios en la gestión que permitieron ordenar el funcionamiento del campo y proyectar el crecimiento. Espinosa explicó que pasaron de un esquema más tradicional a uno planificado, con nutricionista, planificación forrajera y análisis económico del sistema.
El crecimiento del tambo se apoyó en el aumento del rodeo y la diversificación productiva. “Empezamos con 140 vacas y ahora estamos en 250, y la idea es llegar a 300”, detalló. La producción también aumentó significativamente: de 2.000 litros diarios a unos 6.000 litros en la actualidad.
Una parte importante de ese crecimiento estuvo vinculada a la elaboración de quesos, que permitió agregar valor a la producción. “La integración con la elaboración de quesos fue fundamental”, aseguró. Actualmente, el 80% de la leche se vende a una empresa láctea y el 20% se destina a la fabricación de queso gouda en una fábrica que maneja su esposo. Según contó, comenzaron con una producción muy pequeña y hoy ya industrializan una parte importante de la leche del tambo.
El ambiente de la Cuenca del Salado también condiciona la producción. Los suelos con limitaciones y las inundaciones en épocas de lluvias obligan a planificar cuidadosamente las pasturas y los cultivos forrajeros. En ese sentido, la productora explicó que trabajan con mapas de suelos y planificación forrajera para definir qué sembrar en cada lote y asegurar la alimentación del rodeo durante todo el año.
Además de la planificación productiva, la gestión económica es otro de los pilares del establecimiento. Espinosa señaló que realiza presupuestos financieros detallados donde registra todos los gastos del campo. Según explicó, hoy la rentabilidad depende de un control permanente de los números y de tomar decisiones comerciales constantemente.
El principal cambio que enfrenta la lechería es económico. Tras un período favorable, el precio de la leche dejó de acompañar la suba de los costos y los márgenes se achicaron. “En un negocio de centavos, un centavito más a mí me suma”, afirmó al explicar por qué cambian de industria compradora cuando aparece una mejor oferta.
Sobre la situación actual del sector, la productora explicó que “el 2025 fue un año espectacular, con buen clima y el precio acompañando hasta noviembre”, pero que luego el precio quedó estancado mientras los costos siguieron subiendo. A esto se suma la sequía y la caída del consumo interno, factores que también influyen en el precio que pagan las industrias.
A pesar del contexto económico ajustado, el tambo mantiene un plan de crecimiento basado en el aumento de la escala productiva y la mejora de la infraestructura. La idea es ampliar el tambo para reducir el tiempo de ordeñe y seguir incorporando vacas propias al sistema. Aunque históricamente se manejaron sin créditos, ahora evalúan la posibilidad de financiar inversiones para seguir creciendo.
El panorama actual muestra que la lechería vuelve a apoyarse en la eficiencia y la gestión para sostener la actividad. Como resume la propia productora, el desafío ya no pasa solamente por producir más, sino por producir mejor, con costos controlados y decisiones económicas precisas en un negocio donde cada centavo define la rentabilidad.
FUENTE: INFOCAMPO.
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