Construido en 1882, hoy atesora el pasado del pueblo. Habló Jorge Tunessi, el vecino que lo compró hace más de 20 años para salvarlo del olvido.

En Jeppener, un antiguo rancho de adobe construido en 1882 volvió a despertar el interés de vecinos y visitantes luego de que un video sobre su historia se viralizara en redes sociales. Detrás de esa construcción centenaria se encuentra el vecino Jorge Tunessi, de quien hace más de veinte años decidió comprar el inmueble con un objetivo muy claro: preservarlo y mantener viva una parte de la historia del pueblo. 

En diálogo con Grassi.com (Estación Radio), Tunessi explicó que el reciente interés surgió luego de que la Junta de Estudios Históricos colocara una placa que identifica al rancho como un sitio histórico. «A raíz de eso aparecieron unos youtubers que recorren pueblos haciendo notas sobre lugares históricos y vinieron a conocerlo», relató. 

El vecino recordó que adquirió la propiedad en el año 2000, cuando vio el cartel de venta mientras pasaba por el lugar. La decisión tuvo un fuerte componente emocional. «Tuve suerte de poder comprarlo porque es un lugar parecido a donde yo nací. Está ubicado en la misma manzana donde nací y yo quiero mucho a mi pueblo. Cuando vi el cartel pensé: ‘Qué lindo poder comprar acá’. Y por suerte se dio». 

Tras el fallecimiento de sus padres y la venta de la casa familiar, pudo concretar la compra. Desde entonces, se dedica a conservar el rancho respetando su esencia. «Muchos me preguntaban si lo iba a voltear. Les decía que estaban locos. Yo nací en un rancho, ¿cómo voy a hacer eso? Amo este lugar porque me da paz, tranquilidad y me trae lindos recuerdos». 

UN PATRIMONIO QUE CONSERVA SU ESENCIA 

Tunessi explicó que el paso del tiempo obliga a realizar tareas permanentes de mantenimiento, aunque siempre procurando conservar las características originales del edificio. 

«Trato de mantenerlo dentro de mis posibilidades. A veces se cae un poco el revoque, pero por suerte no se llueve. Debajo de las chapas viejas todavía está el techo de paja original. Es una verdadera artesanía. Uno entra y mira hacia arriba y se da cuenta del trabajo extraordinario que hacían aquellos hombres». 

La construcción fue levantada por Bernardo Laborde, un peón alambrador y esquilador de la estancia de Guillermo Jeppener. «La historia cuenta que cuando Jeppener vendió la estancia, Laborde se quedó sin trabajo y él mismo lo ayudó a construir este rancho. Eso fue en 1882». 

UN MUSEO CON RECUERDOS FAMILIARES Y DEL PUEBLO 

Con el correr de los años, el rancho dejó de ser solamente una vivienda antigua para convertirse en un espacio donde Tunessi conserva objetos de gran valor sentimental e histórico. 

«El ranchito ya es un museíto. Tengo tres habitaciones y dos están dedicadas a cosas antiguas: muchos libros, revistas, radios, televisores, elementos de la fábrica, motores Puma y Citroën, autopartes y trofeos del Club Estrella». Incluso destacó el aporte realizado por vecinos y autoridades locales para sumar piezas vinculadas a la historia industrial de Jeppener. 

EL SUEÑO DE RECUPERAR UN CIRCUITO HISTÓRICO 

Hace algunos años, el rancho formó parte del circuito de turismo rural denominado Camino a la Posta, una iniciativa que permitía a visitantes recorrer distintos sitios históricos de Jeppener. 

«Un día vino gente vinculada al turismo rural y me propusieron incorporar el rancho a un circuito. Yo les dije que económicamente no podía hacer mucho, pero me respondieron que lo único que tenía que hacer era mostrar el ranchito y contar su historia». 

El proyecto funcionó durante varios años y recibió visitantes de distintos lugares. «Armamos un circuito que funcionó muy bien durante dos o tres años. Después el grupo se fue desarmando, pero no veo lejana la posibilidad de volver a organizar algo parecido». 

Aunque reconoce que hoy prioriza una vida más tranquila, asegura que siempre recibe con gusto a quienes llegan interesados en conocer el lugar. «No quiero usufructuarlo económicamente. Si algún día se puede hacer algo, bienvenido sea, pero la idea es disfrutarlo sentimentalmente y compartirlo con quienes quieran conocer su historia». 

«NO IMAGINO OTRO FINAL PARA MÍ» 

Durante la entrevista, Tunessi también habló de la profunda conexión emocional que mantiene con el rancho y con su infancia. «Yo considero que este es mi lugar en el mundo. Soy una persona nostálgica y recordar también es vivir. Este lugar me aporta la paz y la tranquilidad que cualquier ser humano busca». 

Si bien aclaró que actualmente vive en una casa ubicada al fondo del terreno, reconoció que imagina su futuro ligado para siempre a ese rincón histórico. «No es que hoy viva en el ranchito, pero no imagino otro final para mí. Siento que este es mi lugar. Después el destino dirá, pero es lo que llevo en el corazón». 

Finalmente, invitó a todos aquellos que sientan curiosidad por la historia de Jeppener a acercarse y conocer el lugar. «No está habilitado como museo, pero siempre recibo con mucho gusto a quienes quieran venir. Me encanta contar la historia del ranchito y compartir todo lo que representa para nuestro pueblo». 

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