Publicado en Semanario Tribuna 19-09-2020

“Yo no le encuentro mucha explicación a la forma en que me contagié porque todos los días hacía la misma rutina. De mi casa al cuartel, donde tenemos todas las medidas implementadas, de ahí a casa y de casa no salía más”; estas son palabras de Daniel Correa, Capital del Cuartel del Bomberos Voluntarios que el jueves por la mañana recibió el alta médica tras pasar varios días internado y verdaderamente complicado en el Instituto Médico Brandsen.

Fue, como dijo en diálogo con este Medio, “un susto bastante grande, pero gracias a Dios se ve que todavía sirvo para estar acá”, manifestó este reconocido vecino, a quien los síntomas le aparecieron casi sin darse cuenta.

Daniel, Yari y Daniela, disfrutan el mate más esperado; el de la vuelta a casa.

“Estaba lo más bien y de un día para el otro comencé a sentirme algo cansado; sin fiebre, con gusto y olfato, pero estaba caído y llamé al SAME para que me vengan a buscar y me lleven al Instituto”, dijo Daniel, cuya despedida del establecimiento de calle Ferrari fue motivo de aplausos y emoción. Daniel tiene 70 años y una afección cardíaca que lo tuvo a mal traer en 2012 y que dejó sus secuelas; dados los escasos síntomas, al llegar al IMB “me dicen que no reunía las condiciones para internarme, pero les insistí en quedarme porque no me sentía bien y por suerte me escucharon y me hisoparon”, agregó.

Mientras los síntomas de Daniel aparecían cada vez más claros, ya una vez con el hisopado positivo conocido, en su casa, su mujer Yari, y su hija, Daniela, comenzaban a evidenciar la presencia de esta enfermedad, tan temida; “a ellas ni siquiera las hisoparon porque al ser contactos estrechos con la sola aparición de un solo síntoma ya fueron consideradas positivas. Tuvieron muchos dolores y cursaron la enfermedad con el permanente control telefónico del personal del IMB”, acotó Daniel.

AGRADECIDOS

Es por esto que Daniel sólo tiene “palabras de agradecimiento para todo el personal del Instituto, en especial para Vanesa Etcheverry, Marita Di Luca y Pamela Caram, que estuvieron ocupándose permanentemente de mí.

El virus me atacó muy fuerte, sobre todo los primeros días, que se complicaron mucho hasta que lograron conseguir y aplicarme plasma; pusieron lo que tenían que poner para sacarme adelante”.

Su voz no es la de siempre; se lo escucha algo cansado y con un poco de falta de aire; “estuve con respirador pero nunca en Terapia Intensiva. Y me quedan algunas secuelas sobre todo por mi edad”, manifestó.

Ahora, lo que queda por delante para Daniel es “un largo camino que recorrer; tendré que ir a mi cardiólogo, a un neumonólogo y a mi clínico para ver los pasos  a seguir y ellos dispondrán lo que pueda hacer o no”, dijo y agregó que aún le queda algo de cansancio “porque hace apenas 3 días que empecé a caminar en la habitación”.

Así, con el hermoso sol de la tarde de ayer de fondo, la charla fue terminando y Daniel se aprestaba a volver a su casa con sus dos grandes amores, con el susto superado y con un profundo sentimiento de gratitud.

Daniel, Yari y Daniela, disfrutan el mate más esperado; el de la vuelta a casa.

Publicado en Semanario Tribuna 19-09-2020


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