Las Chicas del Caribe, protagonistas infaltables del Carnaval

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35 años de harina, reinas, risas y festejos

Cuando allá por 1985, un grupo de amigos se juntaron para aportarle un colorido especial a un carnaval que por entonces estaba en su apogeo, jamás se imaginaron que hoy, 35 años después, se convertirían en un clásico obligado de cada noche de corso y motivo de orgullo para muchos.

Ellos fueron Tito Urruzola, Lalo Arriola, el Gordo Vuitton, Javier Suárez y “La Porota” Andrade, de Jeppener, que era la reina, y dejaron sentadas las bases para que hoy, 35 años después, Las Chicas del Caribe sean una de las animaciones más esperadas y celebradas de cada noche, entre harina, espuma, música y brillos.

“Tito siempre se disfrazó para los carnavales y con el correr de los años se fueron sumando más integrantes como el Patán Sargiotti, el Loro Coggi, un par de años estuvo Juan Coggi, el Cuervo Barragán, Daniel Cornejo, Gastón Urruzola, el Negro Cejas, el Tucán Pacheco, Marcelo Díaz y sus hijos, el Loco Molina y Rafaella, la actual reina, entre otros”, enumera con memoria y una pequeña ayuda Marcos Bianchi, integrante de Las Chicas desde 1992 de manera ininterrumpida.

Si bien los integrantes fueron cambiando, el nombre se mantuvo como una marca registrada; de aquellos primeros años en donde Mario Trivillín les prestaba el acoplado y eran tirados por el rastrojero del Gato Lúpori, hasta hoy, con una producción cada vez más sofisticada y nuevos invitados año tras año. “Cuando los vi por primera vez ya me picó el bichito de participar, allá por 1991 que estaba trabajando en la organización de los corsos con un intercomunicador, y el año siguiente me sumé”, dijo Marcos, hijo de una de las voces más reconocidas de la Ciudad, Juan Carlos.

Aquellos animadores de las noches del carnaval eran Juan Carlos Bianchi, Raúl Parma, Pedro Vergani, Roque Primerano, Tito Villalba y Richard Vázquez, entre otros. “Cuando me sumé ya estaba el Vasco Molina y al poco tiempo se sumó Rafaella como reina, en reemplazo de La Porota Andrade”, recuerda con mucha memoria Marcos.

Las noches de corso de los ’80 tenían una nutrida presencia de varias formaciones locales; además de Las Chicas del Caribe, animaban las noches de febrero Los Salamines, La Clínica del tajo perfecto, Luz y Color, La Imposible de la Dolly “y el pueblo se movilizaba por completo. Dábamos dos vueltas a la Mitre, porque también venían comparsas de afuera y muchas se alistaban para poder participar; explotaba el pueblo”, rememora.

“Actualmente la gente se mata de risa y hay gente que piden por favor que le tiremos harina, que es nuestra marca distintiva. Cuando termina el corso y vamos a comer algo, mucha gente nos pide sacarse fotos con nosotros, e inclusive mucha gente de afuera nos dice que van a volver para vernos otra vez”, destaca Marcos, anfitrión, cada mes, de las tradicionales cenas del grupo en su casa del barrio Los Naranjos.

¡Qué tiempos aquellos!

Si bien hoy el centro de los desfiles es la Avenida Mitre, “también hubo corsos en Larramendy, en Larrea, frente a la cancha de El Indio, en Los Tilos, y hemos ido a los de Jeppener y Altarmirano; según tengo entendido, una sola vez salieron de Brandsen, que fue en los primeros años, que fueron invitados a Ranchos”, asegura y destaca que todas las locuras que desatan risas y aplausos son todas “improvisaciones. Todos los años hacemos lo mismo; nos juntamos un rato antes en casa, tomamos algo y salimos”, dice.

Claro que durante los 35 años –que no fueron 35 presentaciones porque los carnavales estuvieron suspendidos varios años-, Las Chicas tienen “mil anécdotas, y en alguna oportunidad terminamos demorados en la comisaría: una vez porque el Vasco Molina le tiró harina a Chacho Castro, por entonces intendente, otra por tirarle a Raúl Parma en la animación y el año pasado agarramos de punto al secretario de seguridad, Marcelo Castillo”, recuerda entre risas.

Fue durante la gestión de Gastón Arias que los carnavales volvieron a la Ciudad “y ahí se sumaron nuevos integrantes como el Huevo Mulder y Tito Wallasch, entre otros, después seguimos los de siempre. La organización la arrancamos tres o cuatro días antes, que armamos el carro, los disfraces, cortamos las palmeras y ponemos las luces y el sonido; esa es la parte más linda. Después, con la plata que nos dan nos hacemos un asado para todos y quedamos contentos”, comenta.

Para la noche del 22, Las Chicas están listas para otra noche de fiesta; estarán en la formación Marcos, Gastón Urruzola, Horacio, Nico y Javier Díaz, Tito Wallasch Joan Baños Orsi, Maxi y Gonzalo de Rose, Yoni Evangelista, el Huevo Mulder, la reina, Rafaella, “y una sorpresa especial, la enana más alta del mundo”, finalizó Marcos, expectante con los preparativos.

Publicó: Tribuna


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