Si bien esta enfermedad endémica y estacional no registra casos en nuestra ciudad, es importante tener en cuenta los síntomas y las maneras de prevenirla.

El hantavirus volvió a encender las alertas sanitarias en la provincia de Buenos Aires en plena temporada estival, luego de confirmarse un aumento inusual de casos y nuevos fallecimientos. Se trata de una enfermedad zoonótica emergente, producida por virus de la familia Bunyaviridae, que en América se manifiesta principalmente como Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH), una forma clínica grave que puede derivar en insuficiencia respiratoria aguda y shock.
Según datos oficiales del boletín epidemiológico provincial, en el período de un año se notificaron 432 casos sospechosos, de los cuales 35 fueron confirmados y 2 clasificados como probables, mientras que otros 29 continúan en estudio. Estas cifras superan ampliamente el promedio registrado en los últimos cinco años y ubican a la Provincia en lo que los especialistas definen como “zona de brote” desde abril de 2025.
La transmisión del virus al ser humano se produce principalmente a través de roedores silvestres, que actúan como reservorios naturales. Estos animales eliminan el virus por la orina, la saliva y las heces, y el contagio ocurre, sobre todo, por la inhalación de aerosoles contaminados. Las situaciones de mayor riesgo se dan al ingresar en hábitats rurales, periurbanos o silvestres, así como en galpones, depósitos o viviendas cerradas por largos períodos. También existe evidencia de transmisión de persona a persona, por lo que las secreciones humanas deben considerarse potencialmente peligrosas.
En Argentina circulan distintos ortohantavirus asociados al SCPH, entre ellos el virus Andes, responsable de la mayoría de los casos, junto con otras variantes regionales. Los síntomas iniciales suelen confundirse con un cuadro gripal: fiebre alta, dolores musculares, cefalea, escalofríos, náuseas, vómitos y dolor abdominal. La detección y atención médica temprana resultan claves para mejorar el pronóstico y reducir la mortalidad.
Frente a este escenario, el Gobierno provincial insiste en reforzar las medidas de prevención, especialmente en zonas rurales y durante los meses de mayor circulación del virus, entre noviembre y marzo, período que concentra cerca del 70 % de los casos. Entre las principales recomendaciones se destacan evitar el contacto con roedores y sus excretas, mantener limpias y ventiladas las viviendas, sellar posibles accesos para impedir el ingreso de animales y extremar los cuidados al realizar actividades al aire libre o laborales en ambientes cerrados.
Las autoridades sanitarias subrayan que la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva frente a una enfermedad que no cuenta con tratamiento específico y cuya evolución puede ser rápida y grave. Ante la aparición de síntomas compatibles, se recomienda consultar de inmediato en el centro de salud más cercano e informar sobre posibles exposiciones de riesgo.
Síntomas del hantavirus
Los síntomas pueden variar desde cuadros leves hasta formas graves. Entre los principales se encuentran:
- Fiebre superior a 38 °C.
- Dolores musculares intensos.
- Escalofríos y cefalea.
- Náuseas y vómitos.
- Dolor abdominal y diarrea.
- Cansancio marcado y malestar general.
La consulta médica temprana resulta fundamental para mejorar el pronóstico
Medidas de prevención
Las autoridades sanitarias recomiendan adoptar una serie de medidas para reducir el riesgo de contagio:
- Evitar la convivencia con roedores y el contacto con sus secreciones (orina, saliva y heces).
- No tocar roedores vivos o muertos; en caso de hallarlos, utilizar guantes y desinfectar la zona con lavandina.
- Ventilar durante al menos 30 minutos viviendas, galpones o depósitos cerrados antes de ingresar.
- Limpiar pisos y superficies con solución de lavandina, evitando barrer en seco para no levantar polvo.
- Sellar orificios en paredes, puertas y cañerías para impedir el ingreso de roedores.
- Mantener el pasto corto y eliminar malezas alrededor de las viviendas.
- Ubicar leña, materiales u objetos elevados del suelo y alejados del domicilio.
- Usar barbijo N95 al limpiar espacios con posible presencia de roedores.
- Al acampar, hacerlo lejos de malezas y basurales, no dormir sobre el suelo y consumir agua segura.
- Controlar la presencia de roedores en el hogar mediante trampas mecánicas, sin utilizar cebos tóxicos.
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