La Red de Mujeres Unidas Brandsen convocaron a una reunión en la plaza principal en apoyo a la familia de Malvina Araya, asesinada por su ex pareja Andrés Orrego en el Paseo Malvinas.

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MARCHA POR MALVINA

PALABRAS DE MARÍA ROSA STÁBILE

PALABRAS DE JULIETA

publicó Semanario Tribuna

Atroz femicidio en el Paseo Malvinas

Mató a su mujer a puñaladas y luego se ahorcó

Tenían 3 hijos y una historia de casi 20 años de violencia y celos. Sobre el femicida pesaba una restricción perimetral desde enero. Ella se había ido de la Ciudad escapando del calvario y su idea era volver a estar cerca de sus hijos.

   El Paseo Malvinas fue escenario de un brutal femicidio el miércoles en horas de la noche. Allí, Malvina Araya, una vecina de 36 años, fue asesinada a puñaladas por su ex pareja, Andrés Orrego (43), sobre quien pesaba una restricción perimetral y quien, tras el hecho, se suicidó; la ahora ex pareja, tenía 3 hijos 18, 15 y 13 años.

   El estupor se apoderó rápidamente de una comunidad que, indignada, asustada y tal vez harta de hechos de esta envergadura, se movilizó el jueves en la plaza para reclamar justicia, no sobre este caso, sino sobre los venideros; “se pudo haber evitado”, decían varios de los vecinos que acompañaron el pedido y secundaron a Mara, prima de Malvina.

   Las alternativas del inesperado encuentro de estas dos personas se desconocen y hay algunas versiones circulando, pero lo concreto es que Orrego, al ver a la madre de sus hijos, caminando por el paseo de Ituzaingó entre Mitre y Ferrari, la abordó y le dio 4 puñaladas que, momentos más tarde y pese a la intervención de profesionales en el nosocomio local, terminarían con su vida en momentos en que era intervenida quirúrgicamente.

   Según se supo, tras un llamado al 911, efectivos llegaron al lugar y encontraron a la víctima con heridas corto punzantes en el abdomen. Rápidamente fue trasladada en una ambulancia al hospital local, en estado grave. No hubo nada que hacer.

   De acuerdo a algunas investigaciones, el ataque habría sido premeditado, ya que el agresor había estacionado su vehículo, un Peugeot 306, a unos metros del lugar, en el que luego se daría a la fuga; acto seguido, personal policial desplegó un amplio operativo para dar con el femicida, hasta que en un camino vecinal, en las afueras de la localidad, se observó su auto estacionado y a pocos metros de allí, su cuerpo colgado con una soga de un árbol; se había suicidado.

HISTORIA

   Hacía muchos años que Araya padecía del maltrato de su pareja y este sometimiento la había convertido en una persona tímida, sumisa, casi inexistente, siempre bajo la sombra de Orrego, una persona enferma de celos que revisaba su celular permanentemente y que hasta se hacía pasar por ella para contactar hombres y generar encuentros que jamás se concretaban.

   “El era cliente de nuestro local y teníamos una relación muy buena; tanto que en un momento me dijo que quería que Malvina empezara a trabajar y le dije que venga a mi casa a ayudarme con las tareas”, dijo a TRIBUNA una amiga de la víctima que prefirió no dar a conocer su identidad.

   “Durante un tiempo, Orrego la tuvo secuestrada en su casa, no la dejaba salir y poco a poco la fue liberando. Había veces que venía al local y se quedaba charlando una hora y mientras tanto ella lo esperaba en la camioneta”, dijo la amiga, quien agregó que lo que Orrego argumentaba era que era “muy tímida”.

   Fue en una de esas tardes que su amiga, de acuerdo a algunos comentarios de Malvina, le preguntó si su marido le pegaba “y me dijo que sí, pero que no hacía la denuncia porque tenía miedo de él y de su familia. Entonces le empecé a decir que no siga sin hacerlo porque podía ser para peor”, agregó y comentó que tiempo después, Malvina empezó a trabajar en el local y que “cada tanto él venía a controlar que estuviera trabajando”.

   Su vida era un calvario y sus hijos, ya grandes, se percataban de eso; tanto que, según la amiga de Malvina, fue el mayor de sus hijos el que la alentó a irse de su casa “porque realmente veían que la situación no daba para más”, agregó.

   De hecho, tiempo atrás, la policía había intervenido en ocasión en que Orrego la estaba agrediendo; esto le significó que fuese echado del establecimiento rural donde trabajaba.

ESCAPE

   Resguardando su vida y siguiendo el pedido de su hijo, Malvina se había ido de la casa que compartía con Orrego, sus tres hijos y su padre, en una zona rural sobre la Ruta 54, a fines de enero de este año; por esta razón, a las pocas horas, Orrego realizó una denuncia en sede policial por averiguación de paradero.

   Según indicaron fuentes judiciales consultadas por TRIBUNA, en ese momento Araya se presentó para decir que no había hecho abandono de hogar sino que su partida se debía a que estaba huyendo del hostigamiento al que la sometía quien por entonces era su marido; se había ido a un domicilio a General Belgrano, en donde consiguió un trabajo.

   A raíz de esto, su supo que existían medidas cautelares vigentes –botón antipánico- hasta finales de este mes, con una prohibición de acercamiento del imputado hacia la víctima, sin custodia fija, medida que había sido otorgada por el Juzgado de Paz local a cargo de Sergio Arturi; “también al poco tiempo, de aquella primera y única denuncia, el padre de Araya denunció amenazas de parte de Orrego, que vivía en la misma casa junto a sus hijos”, agregaron.

   En esa denuncia que radicó Malvina manifestaba que Orrego la había amenazado “con que la iba a acuchillar y entonces también se radicó denuncia por ese hecho. Ella pidió expresa reserva del domicilio, y en ese momento se dispuso sobre Orrego una orden de restricción, se lo notificó de que Malvina había aparecido y estaba escapada, y se implementó una perimetral de 50 mts del lugar donde se encuentre Malvina y el botón anti pánico para la víctima”, agregaron las fuentes consultadas.

   Legalmente, en General Belgrano estaba el domicilio de resguardo de Malvina quien después de un tiempo, extrañando a sus hijos, comenzó a contactarlos para poder encontrarse de día en nuestra Ciudad; sobe esto existen dos versiones que dicen, por un lado, que lo hacía por mensaje directamente con los chicos y por el otro que Orrego era parte de este arreglo.

   Tiempo después, buscando estar más cerca de sus hijos, se mudó a una casa en Gómez, último domicilio de resguardo de la víctima; “el botón anti pánico se instala en los teléfonos de las víctimas y si bien el de Malvina estaba equipado para hacerlo y, al botón hay que instalarlo teniendo en cuenta un domicilio fijo y ella estaba moviéndose en domicilios de resguardo escapando de Orrego; por eso no se había podido activar”, detallaron las fuentes consultadas, quienes de todos modos dijeron que ”como el ataque fue en la vía pública difícilmente se podría haber evitado”.

ULTIMOS DIAS

    De a poco, Malvina quería volver a una vida relativamente normal; tanto que a su amiga le había dicho que publicara en TRIBUNA un aviso ofreciéndose para trabajar en casas. “Ella era una chica muy humilde, de hablar poco, pero se la notaba algo mejor. El, en cambio, era una persona muy extrovertida, todo el tiempo decía que tenía gente poderosa conocida y que se codeaba con el ambiente del polo”, detalló la amiga de la mujer asesinada.

   Malvina veía a sus hijos los fines de semana y el miércoles, se había quedado en reunir con María Rosa Stábile; “ella se quería volver a Brandsen para estar cerca de sus hijos. De hecho, el martes había regresado a lo de su padre, en Obligado, para quedarse definitivamente ahí”, dijo María Rosa en diálogo con este Medio.

   A su vez, su amiga agregó que Malvina estaba buscando asesoramiento para poder tenerlos con ella porque estaba con él porque él siempre decía que era una persona reconocida con contactos en todos lados”.

    La voluntad de Malvina era volver a la Ciudad; había estado viviendo los últimos días en la casa de un amigo, David, y el martes se había ido a lo del padre; “el miércoles quedamos en encontrarnos para hablar de su regreso a Brandsen, pero como llovió y tenía que venir caminando, quedó para el jueves”, dijo al respecto María Rosa.

EL ATAQUE

   Caminaba por el Paseo en sentido a la estación “porque se iba a Jeppener”, según manifestaron fuentes consultadas, y en ese momento fue abordada por Orrego.

    En ese momento, Malvina es abordada por Orrego, quien comienza a darle puñaladas en en la zona del torax; Julieta, una vecina que pasaba caminando por el lugar, al ver la escena intervino tirándole piedras al agresor, quien tras el furtivo ataque se dio a la fuga, apedreado por la vecina. 

     En el suelo, ensangrentada, Malvina llegó a decirle a Julieta, según dijo en una entrevista a Canal 9, “que tenía una perimetral. ‘Me encontró, me encontró’, repetía, y yo no sabía qué hacer”, recordó entre lágrimas la vecina.

   En ese momento, Julieta le preguntó el nombre del agresor; “no me alcanzó para salvarla. Tendría que haber hecho más”, se lamentó y dijo que agarró “lo que tenía entre mis manos, que eran esas piedras, y se las empecé a tirar para que la soltara y él estaba empecinado en matarla. Cuando se fue, la tapé con mi campera para que dejara de sangrar y le pedí que aguantara a que llegara la ambulancia y que no cierre los ojos, que me siga hablando”, recordó, se quebró, y no pudo seguir con el relato; el resto, es historia conocida.


Hoy a las 18 habrá una marcha en Plaza Brandsen por el femicidio de Malvina Araya. La misma fue convocada por la Red de Mujeres Unidas de nuestra Ciudad para apoyar a la familia de la víctima.

Anteriormente, durante esta mañana, varias integrantes de la red se congregaron frente a la Fiscalía local para reclamar justicia tras este brutal crimen a manos de su ex pareja Andrés Orrego.

“Tuvimos una asamblea entre nosotras para ver qué plan de lucha llevábamos adelante; temprano fuimos al Juzgado de Paz y luego vinimos hasta acá. Hace muchos años que trabajamos en género y acompañamos a las víctimas”, comenzó diciendo Micaela García, referente de la Red de Mujeres Unidas Brandsen.

Asimismo, reveló que también dialogan con la Mesa Municipal contra la violencia de género pero “no se realizan desde el año pasado y estamos esperando que nos convoquen. Conocemos el territorio y sabemos de las problemáticas de las mujeres porque pertenecemos a organizaciones sociales”, agregó.

Y también subrayó: “Propusimos muchas cosas que no se llevaron a cabo. A veces se toman como cuestiones partidarias y esto es trascendental a los partidos. Nos toca de cerca porque somos mujeres y tenemos mucha bronca; la víctima había denunciado en reiteradas ocasiones y se pidió el acompañamiento varias veces”.

García, quien es referente del Movimiento Evita, destacó que medidas cautelares como la restricción perimetral o el botón antipánico “no son solución y no vemos que haya respuestas concretas para acompañar a las víctimas, que son muchísimas”.

Por último, Micaela expresó con crudeza: “Nuestra labor es la prevención y lo de anoche fue el capítulo final; la fiscal Mariana Albisu lo caratuló como homicidio y no como femicidio. Nosotras vamos a trabajar para seguir cuidando a las mujeres”.


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