La bióloga e investigadora del CONICET dialogó con Grassi.com sobre el estado de la cuenca.

La licenciada Agustina Varela, bióloga y becaria doctoral del CONICET, pasó por los micrófonos de Grassi.com (Estación Radio) para analizar el estado ambiental de la cuenca del río Samborombón, un sistema hídrico que investiga desde hace varios años con el objetivo de identificar las áreas prioritarias para su conservación.
Durante la entrevista, Varela explicó que el Samborombón presenta distintos niveles de impacto según el sector de la cuenca. En la zona alta, particularmente en San Vicente, señaló que existen problemas asociados a las plantas de tratamiento de efluentes, mientras que en la cuenca media, donde se encuentra Brandsen, el río vuelve a recibir descargas que afectan su calidad.
«La planta de tratamiento en San Vicente vuelca los desechos y, cuando el agua llega a Brandsen, la carga contaminante ya disminuyó en parte gracias a la capacidad natural del río. Sin embargo, en Brandsen vuelve a recibir efluentes y eso genera un nuevo impacto», explicó.
No obstante, destacó una característica que diferencia al Samborombón de otros cursos de agua de la provincia: «El río tiene capacidad de autodepuración. Puede resolver estos momentos puntuales de contaminación, aunque esa capacidad puede perderse si aumentan los vuelcos, las canalizaciones o las modificaciones del cauce».
La investigadora advirtió que muchos ríos urbanos pampeanos ya perdieron esa capacidad natural: «Lo que está pasando en la mayoría de los ríos urbanos pampeanos es que ya no tienen capacidad de autodepuración. Técnicamente, desde el punto de vista ecológico, se mueren».
EL COMPROMISO DE LOS VECINOS
Varela también recordó las actividades realizadas junto a vecinos de Brandsen desde 2023, cuando comenzó un proceso participativo para identificar espacios de alto valor ambiental.
Aquel trabajo derivó en caminatas mensuales, recorridas por arroyos, travesías en kayak y jornadas de reconocimiento del territorio: «Uno no conserva lo que no conoce. Los propios vecinos dijeron que no estaban conectándose lo suficiente con el río para querer cuidarlo, y de ahí surgieron las caminatas».
Entre los sitios recorridos mencionó los arroyos San Luis, Manantiales y Peña, además de distintas actividades sobre el propio Samborombón.
«HAY QUE DEJAR DE DARLE LA ESPALDA»
Consultada sobre si todavía existe tiempo para revertir la situación ambiental, la investigadora fue optimista: «Yo creo que sí. Dejar de darle la espalda al río simplemente implica darse vuelta, mirarlo y prestarle atención».
En ese sentido destacó iniciativas locales como el paseo ribereño impulsado en Las Acacias y remarcó que Brandsen tiene una responsabilidad especial: «El 99 % del municipio de Brandsen está dentro de la cuenca del Samborombón. Es muy importante que tanto el municipio como los vecinos empiecen a ver al río como un aliado».
Uno de los conceptos más contundentes de la entrevista estuvo relacionado con la responsabilidad humana frente a la contaminación: «Al río ya no se le puede exigir más. Ya está tratando los efluentes que nosotros no nos hacemos cargo de tratar».
Para Varela, la solución pasa por exigir un mejor funcionamiento de las plantas depuradoras y mayores controles sobre los vuelcos industriales: «Si queremos disfrutar del río, las plantas de tratamiento tienen que hacer bien las cosas. Es una exigencia ciudadana».
LA IMPORTANCIA DE CONSERVAR LOS HUMEDALES
La especialista también alertó sobre las modificaciones del uso del suelo, especialmente aquellas vinculadas a emprendimientos inmobiliarios y obras hidráulicas.
Explicó que la eliminación de zonas inundables afecta directamente la reproducción de peces, anfibios, insectos y aves, alterando todo el funcionamiento del ecosistema: «No se puede conservar toda una cuenca de 5.000 kilómetros cuadrados, pero sí hay áreas prioritarias donde la intervención debe ser la mínima posible para sostener la biología del río».
UN DIAGNÓSTICO CON ESPERANZA
Al referirse específicamente a Brandsen, Varela diferenció la situación del Samborombón Grande y del Samborombón Chico. Mientras calificó al primero como un curso de agua con «muy bajo impacto» y buena calidad ambiental, sostuvo que el Samborombón Chico presenta mayores niveles de contaminación, aunque mantiene capacidad de recuperación.
«La capacidad de autodepuración recién empieza a notarse pasando Jeppener y cuando el agua llega al puente Ferrari ya recupera una buena calidad», explicó. Antes de despedirse dejó un mensaje para toda la comunidad: «Siempre recomendaré que miren sus ríos, porque son hermosos».
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