Profesora de música y responsable del Instituto Musical Melodía, Estela Cingolani comenzó a estudiar desde chica siendo incentivada por su mamá.En una entrevista con InfoBrandsen nos contó sobre sus inicios; la creación del Instituto Musical Melodía de Brandsen y el instituto de Los Hornos; y distintos momentos de su amplia trayectoria.
La relación de Estela Cingolani con la música comenzó durante su infancia. Su mamá empezó a enseñarle piano cuando tenía alrededor de seis años y, poco después, comenzó también a estudiar con el profesor Fermín Favero. A los nueve años ya cursaba piano y violín en simultáneo.

A los 12 años obtuvo el título de profesora de teoría y solfeo y a los 14 se recibió de profesora superior de piano. Posteriormente continuó su formación en violín, guitarra y acordeón a piano. A los 18 años, además, terminó sus estudios secundarios con la especialidad de magisterio y completó los profesorados de teoría y solfeo, violín, piano, guitarra y acordeón.
Fue a los 20 años cuando comenzó formalmente a enseñar música. En sus primeros años trabajó junto a su mamá, quien tenía alumnos de piano, mientras Estela se dedicaba principalmente a la guitarra y el acordeón a piano.
Su trayectoria docente también incluyó el trabajo en escuelas. Contó que en Chaco concursó para un cargo de maestra especial de música y, tras presentar sus antecedentes y atravesar distintas instancias de oposición, obtuvo un puesto en una escuela de Resistencia. Allí llegó a estar a cargo de la enseñanza musical de una matrícula de alrededor de 700 alumnos y trabajó con coros y actos escolares.
Con el tiempo, diferentes circunstancias familiares hicieron que regresara a La Plata. Allí retomó la enseñanza y continuó vinculada a las escuelas. Una inspectora le sugirió que se presentara en distritos cercanos, entre ellos Brandsen, donde finalmente comenzó a trabajar como maestra de música en la Escuela N° 10. Posteriormente también se desempeñó en la Escuela N° 8 y terminó siendo titular de la Escuela N° 10.
Cingolani señaló que su vínculo con Brandsen se inició en 1982 como profesora de música. Con el paso de los años, el trabajo docente en la localidad se convirtió en una parte central de su vida profesional. En la actualidad, calcula que lleva 43 años enseñando en la ciudad.
El Instituto Musical funciona desde 1992. Allí continuó con la enseñanza de instrumentos y con la preparación de alumnos para rendir exámenes. La actividad también se extendió a La Plata, donde mantiene junto a sus hijas el instituto que había fundado su mamá.
A lo largo de su trayectoria, Cingolani enseñó piano, guitarra, acordeón y canto. Actualmente trabaja principalmente con piano, guitarra y acordeón. Según explica, la elección de los alumnos fue cambiando con el tiempo: en la actualidad, la guitarra y el teclado aparecen entre los instrumentos más elegidos.
Para Cingolani, aprender música no depende exclusivamente del talento. Considera importantes la constancia, la paciencia y la predisposición para sentarse a estudiar y practicar. También sostiene que la música puede ser aprendida por cualquier persona que tenga la voluntad de hacerlo.
Su propia experiencia estuvo marcada por el aprendizaje de varios instrumentos al mismo tiempo. Entre ellos, destaca al violín como uno de los más complejos tanto para aprender como para enseñar. También señala que el piano constituye una base importante para el aprendizaje musical y que, en determinados casos, recomienda comenzar por ese instrumento.
Pero más allá de los conocimientos técnicos, la docente pone el foco en el disfrute de sus alumnos:“Lo que más disfruto es el resultado de ver que disfrutan ellos con lo que yo les enseñé”. Para ella, una parte fundamental de la enseñanza consiste en que los estudiantes puedan disfrutar del aprendizaje.

Esa mirada también aparece en las muestras que organiza. Cingolani detalló que realizó alrededor de 40 y que siempre buscó que fueran espacios para sus alumnos, sin utilizarlas como una oportunidad para mostrarse personalmente. Preparaba durante meses distintos grupos y propuestas y, cuando llegaba el momento de la presentación, prefería ubicarse entre el público para observar y disfrutar el resultado del trabajo.
Las muestras también fueron, en distintas oportunidades, espacios de encuentro entre alumnos de Brandsen y La Plata. Algunas se realizaron en instituciones de la localidad y otras en salones de La Plata, con la participación de estudiantes de canto e instrumentos. Incluso algunas tuvieron un fin solidario y permitieron recaudar fondos destinados a la compra de libros y materiales para docentes.
Esa combinación atraviesa una trayectoria que comenzó con las enseñanzas de su mamá, que continuó con años de formación y trabajo en distintas provincias y escuelas; y encontró en Brandsen un lugar donde desarrollar durante décadas su tarea como profesora de música y sostener el Instituto Musical Melodía.
Sin embargo, ese recorrido aún no finaliza y ya que las hijas de Estela también se dedican a la música y trabajan a la par con su madre; y su nieta actualmente está aprendiendo distintos instrumentos para continuar el legado familiar. De esta manera, ya son cuatro las generaciones que sienten una gran pasión por el arte, los instrumentos, la enseñanza y la música.


Por Rocío García Beconi
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