Por Alejandro Castañeda Zazzali – Tribuna 03-07-2021

Sola, en su casa, a menos de 20 metros de sus padres, pero sola; así pasó año nuevo Daniela Grassi Cúpparo, trabajadora social y una de las encargadas de realizar el seguimiento de pacientes positivos de Covid desde que esta pandemia comenzó a acechar a todo el mundo sin distinciones de ningún tipo.

“Desde que empezó todo, a mis papás solamente los vi un par de veces y ventana de por medio”, dijo, tajante, en su casa del barrio Parque, esta profesional de 33 años que se tomó esto del aislamiento con la seriedad con la que se toma su rol en este flagelo sin final certero.

Daniela Grassi Cúpparo

Daniela comparte el grupo de trabajo con Marianela Carbonari, Sol Capoulat -ambas ya entrevistadas por este Medio-, el epidemiólogo Ignacio Pérez Núñez, Florencia Avilés y la otra trabajadora social Marcela Miniscarco; “es tremendo el trabajo que tenemos y estamos todos agotados -comienza diciendo Daniela en la mesa de su casa, junto a uno de sus gatos-. Cada vez que veo el parte municipal con varios casos positivos nuevos lo sufro, porque por un lado veo que esto no termina más y también porque me imagino a cada una de esas personas o más, mandando mensajes o llamando”, comenta Daniela, que además de este trabajo puntual vinculado a la pandemia trabaja en la parte de contención social en el Hospital, apoyada también en el trabajo de sus colegas, Ulises Gallinares y Gisela Iglesias.



El cambio en el humor social en relación al impacto de la noticia de un caso positivo fue cambiando a medida que se fue conociendo más de la enfermedad y se fue, de alguna manera, naturalizando el hecho de estar contagiado; y eso es algo que también incidió en el trabajo cotidiano de Daniela, que ve, en el contacto con personas, “que hay una tranquilidad mucho más grande que la que había el año pasado. Por ejemplo, este año, si se da que me llaman personas porque no se pudieron comunicar con las médicas, puedo dar un resultado positivo, cosa que el año pasado no hacía por el miedo que había y por el desconocimiento, si bien después de hablar yo, siempre hago que hablé con algún médico”.



Con algo de bronca y otro poco de impotencia, Daniela nota que “a la gente no le está importando la enfermedad; me pasa, por ejemplo, cuando llamo para dar las altas que mucha gente me atiende en la calle sin haber tenido el alta de nuestra parte previamente. Por eso es que este año es más caótico que el anterior porque tenemos el virus circulando y a la gente en la calle”, dijo.

PARADIGMA

“Después de esto el Trabajo Social va a tener que modificar su forma de intervención porque indefectiblemente va a existir un cambio de paradigma al igual que pasó con el fenómeno social de hace años en donde personas de clase media se vieron desfavorecidas económicamente y se los denominó “los nuevos pobres” porque esas personas tenían exigencias y necesidades diferentes a las que el Trabajo Social estaba acostumbrado a suplir. Esto es lo mismo. Los problemas de salud, económicos y psicológicos van a modificar muchas ramas relacionadas al estudio e intervención de lo social.

Todos los días se aprende algo nuevo. Yo cuando estudié, no estudié para hacerle frente a una pandemia, como nos pasa a todos. Y hoy aparte de Trabajadora Social una tiene que ser psicóloga, médica y un poco de todo”, comenta Daniela, que trabaja hace cuatro años en el Hospital, en referencia al cambio que sufrió su trabajo, específicamente.



Como toda situación crítica, además de varias miserias, también puede despertar cuestiones propias que cada uno desconocía de sí mismo; es en ese sentido que Daniela asegura que “desde que empezó todo esto aprendí mucho de mí. Aprendí que tengo más paciencia de la que creía, y aprendí a valorar cosas que hoy en día no tengo como ser una reunión familiar por ejemplo, que no la tengo desde navidad o año nuevo del 2019-2020. También aprendí a ‘bajar cambios’ porque con la personalidad que tengo todo esto me desestructuro el día a día y me llevó tiempo acomodarme en la nueva realidad”, cuenta a modo de catarsis.

“me aferré al humor”

Cuenta, Daniela, que una de las cosas a las cuales recurrió para hacerle frente a tanta angustia es el humor; “siempre me gustó el humor, pero me aferré a eso muchísimo más desde que arrancó todo esto tanto en mi tiempo de ocio como de vez en cuando en el trabajo, porque sino el clima es muy tenso, de mucho cansancio”, asegura y dice que, entre otros hábitos que tuvo que modificar estuvo el dejar de hacer el programa de radio que tenía por cuestiones de la pandemia.

“Sé dónde trabajo y sé que soy una bomba de tiempo. Tengo que por lo menos, cuidar de no contagiar a nadie”, dice, y asegura que desde que sale de trabajar, a las 2 de la tarde, se va a su casa y muy difícilmente salga o vea a alguien; “las redes para mí son una forma de escape porque después de tanto cansancio, la verdad que llego a casa con la necesidad de desenchufarme de todo. El año pasado, por ejemplo, hacía vivos respondiendo algunas de las dudas de las personas y subía contenido mayormente de humor porque el año pasado se veía todo más trágico”, cuenta con el conocimiento que le da, además, estar cursando el segundo año de la carrera de Psicología Social.

Es que, sin dudas, como ella misma dice, “esto que nos pasa es algo histórico; lamentable pero histórico y depende de nosotros darle el mejor final posible. En estos casos y con las crisis no sólo de salud sino también económicas psicológicas y sociales, no nos podemos permitir brechas”, y agrega que si bien es muy importante que haya cada vez más personas vacunadas “también depende de nosotros como sociedad”.

Apenas 10 minutos para darle el regalo, con distancia y barbijo, fue lo que se permitió en el Día del Padre, Daniela compartir con Julio y Liliana; “tengo mucho miedo por ellos, si bien tienen las dos dosis dadas”, afirma.

SÍNTOMAS

En teoría, Daniela, quien ya tiene dadas las dos dosis de vacuna, no tuvo Covid; “digo en teoría porque el año pasado, después de hacer un plan Detectar en Las Mandarinas, me resfrié, me hisoparon y me quedé internada o en una clínica tal cual indicaba el protocolo en aquel momento. La primera muestra se perdió, me hicieron otra y esa salió negativo: y hace cosa de dos semanas presenté síntomas, perdí gusto y olfato, pero los dos tests que me hice salieron también negativos” test salió negativo.

Es que, como dijo más de una vez, “cuando realmente entendamos que de esta salimos todos juntos y pensando en el otro, vamos a poder pensar en el final de este párrafo triste de nuestra historia”, finalizó.

“Después de esto el Trabajo Social va a tener que modificar su forma de intervención” expresó Daniela.

Por Alejandro Castañeda Zazzali – Tribuna 03-07-2021


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